Ana Curra
A las 22.30 se empezaba a reunir el aquelarre. Los rezagados compraban las entradas de última hora. Chupito de Jagger. Cerveza en la mano y todos expectantes.
Vimos movimiento y nos aproximamos a las primeras filas. Con cuidado. Sin pasarse. Estaba emocionadísima. Cogía a mi amiga de los brazos y la agitaba gritándole en plan no me lo puedo creer. Cual grupie de cualquier boy-band.
Fue un martes que amenazaba tormenta. Noche de difuntos. 23.15. Tenían a Zelenka de telonero. Músico maldito que inspiró a Bach. Abrieron con una pieza de música clásica. Empezaron. Todo el grupo estático esperando con aire solemne. Y de repente ELLA. Se nos apareció como una virgen negra. “Fundido a negro". Un tema nuevo.
Siguieron con “El acto”, Ana al teclado. Después la versión de Iggy and the Stooges “Quiero ser tu perro”. Ladramos, aullamos y nos sacudimos como la primera vez que escuchamos estos temas.
La vi espléndida. La vi vital. Pero lo más importante de todo es que la vi. “Nacidos para dominar” nos abdujo. Captó toda nuestra atención y todos nuestros sentidos.
Soy fiel de Parálisis desde los tiempos de fotolog. Dediqué "Te gustará" a mi novio de adolescencia. Algunos de los que estaban allí puede que fueran fans desde el principio de los tiempos.
Dedicamos “Héroes” a Eduardo Benavente y todos los caídos. Cover del también caído David Bowie. Un par de canciones de Seres Vacíos. “Luna Nueva”, “Ratas”.
Siempre digo que nunca puedo ir a conciertos de mis grupos favoritos porque están todos muertos o separados. Siempre hay algún listo que me dice “o ambas”. Pero es verdad.
Vimos la historia viva de la música. La otra música. Esa visceral y primitiva. Esencia de lo mundano, de lo humano. Lo crudo y lo marginal con una ejecución impecable y de rabiosa actualidad.
Ana Curra, Cesar Scapa, Rafa Balmaseda, Iván Santana, Pilar Román y Angel Antonio Berdiales. Todo el elenco de camaradas de esta gran brigada de la oscuridad.
“Tengo un pasajero” uno de los temas que más disfruté. Tantas veces cantado y tan interiorizado que llegué a creer que era mío. Un himno al otro tú dentro de ti que también eres. Definió muchos sonidos una sola canción en mi historia personal y primeros flirteos con la música.
“Esa extraña sonrisa” dio paso a “Quiero ser santa”.
Fuimos beatas del sonido, flageladas con gran gusto y extasiadas en sudor. La Santísima Oscuridad vino a mostrarnos el camino de la redención, de olvidarnos del dolor o apropiarnos de él para salir fortalicidas. El Éxtasis de Santa Teresa debió de sucederle después de un concierto en combo de Seres Vacíos, Parálisis Permanente y los guiños cojonudos a Iggy, Bowie y Chelsea.
Nunca pensé que escucharía a parte de Parálisis Permanente en directo.
Ella es fuerza. Es energía. Ellos son misteriosos. Profundos.
Y sonó “Pájaros de mal agüero” cerrando un bloque de lo más siniestro y macabramente reconfortante.
Ana mencionó a We Are No Brothers antes de que sonara "Sangre". La mitad de WANB estaba de cuerpo presente. Hace poco más de un mes Ana y ellos hicieron sinergia en El Teatro Principal de Alcoy con el cover que hace la banda alcoyana.
Vi a la gente saltar, gritar, vibrar. “Desnúdate”. “Todo sigue igual”. “Esto no es”. “Jugando a las cartas”. “Unidos”. Más bien 'Unidas'. La voz de Pilar Román y su bajo apoyando y haciendo subir la intensidad en el momento justo.
[ Anécdota: confundieron a Rugir En Rose hasta en tres ocasiones con Pilar Román dándole las gracias por el concierto. Y como San Pedro tres veces negó. Desde aquí esas tres gracias son tuyas. ]
[ Anécdota: confundieron a Rugir En Rose hasta en tres ocasiones con Pilar Román dándole las gracias por el concierto. Y como San Pedro tres veces negó. Desde aquí esas tres gracias son tuyas. ]
“Visitando a Bach”.
Una magnífica adaptación con tempo lento. La inversión de papeles. Abrían con el maestro Zelenka y aquí sonó el discípulo.
El sudor me corría por debajo de las gafas. Pero no quería parar de bailar. Tampoco hubiera podido. Llegaba el punto álgido de la actuación. El momento de inflexión de todo lo bueno se acaba y esto me lo llevo al otro barrio. El Punk, la esencia, lo que somos y lo que queremos: lo tenemos claro.
Me perdí entre el maremágnum. "Adictos a la lujuria". Y ya sólo cantaba y me dejaba llevar. "Autosuficiencia". El nihilismo hecho canción. Hasta el final. "Un día en Texas". Se apagaron las luces.
La misa negra se dio por concluida. Un recuerdo eterno.
Al salir nos preguntaron si no éramos muy jóvenes para que nos gustara Parálisis.
A lo mejor él es mayor para saber que la música no tiene edad. No caduca. Al contrario que nosotros la música permanece. Nos sobrevive. Siempre.
Texto y Fotografía: Cristina Gómez / Rugir en Rose











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